El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos planea invertir hasta 20 millones de dólares en dispositivos con forma de guante capaces de producir descargas eléctricas durante sus operativos de campo, según documentos publicados por el Departamento de Seguridad Nacional.
Los equipos, identificados como CTG-5 GLOVE, están diseñados para reducir temporalmente la capacidad de respuesta de una persona. El gobierno los describe como herramientas de “distracción y desescalada” destinadas a funcionarios de Investigaciones de Seguridad Nacional y de Operaciones de Detención y Deportación.
Organizaciones defensoras de los derechos civiles han cuestionado la adquisición. La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles advirtió que proporcionar a los agentes un mecanismo poco visible para provocar dolor podría aumentar los abusos y dificultar la rendición de cuentas durante detenciones y redadas migratorias.
Aunque la medida no está dirigida exclusivamente contra los hispanos, sus consecuencias podrían sentirse especialmente dentro de esta comunidad, debido a su exposición a los operativos de ICE y a las denuncias sobre posibles detenciones basadas en perfiles raciales. Ciudadanos estadounidenses y residentes con documentos también podrían verse involucrados en intervenciones motivadas por errores de identificación.
El anuncio ocurre en medio de un endurecimiento de la política migratoria y de crecientes cuestionamientos sobre el uso de la fuerza y las condiciones dentro de los centros de detención. Más de 50 personas han muerto bajo custodia de ICE desde enero de 2025, según cifras de la propia agencia.
Este jueves también se conoció la muerte de José Chajon-Raxon, un inmigrante guatemalteco que sufrió una emergencia médica después de ser recluido en Delaney Hall, Nueva Jersey. El Departamento de Seguridad Nacional afirma que había sido liberado de la custodia de ICE antes de morir, mientras defensores de los migrantes y legisladores exigen aclarar las circunstancias del caso.
La precisión es indispensable: los guantes eléctricos forman parte de una compra proyectada y todavía no existe confirmación de que hayan sido distribuidos entre todos los agentes. Sin embargo, la sola planificación de este equipamiento abre un debate urgente sobre sus límites, supervisión y posibles consecuencias.
La aplicación de las leyes migratorias es una facultad del Estado, pero ningún operativo puede situarse por encima de la dignidad humana, el debido proceso y el derecho de toda persona a no ser sometida a fuerza innecesaria. Una herramienta oculta en la mano de un agente también debe permanecer bajo la mirada de la ley.
Fuente: Reuters y Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos.