
La liberación parcial de detenidos y la aprobación de una ley de amnistía fueron presentadas por el Gobierno como señales de apertura. Sin embargo, organizaciones defensoras de derechos humanos seguían contabilizando centenares de presos políticos después de los primeros anuncios. Reuters informó que, cuando se propuso la amnistía, todavía permanecían detenidas aproximadamente 711 personas por razones políticas, de acuerdo con organizaciones independientes.
Excarcelar selectivamente no es hacer justicia. La libertad no puede administrarse como una concesión del poder ni utilizarse para producir titulares favorables. Cada persona detenida arbitrariamente representa una familia sometida al miedo y una sociedad obligada a negociar derechos que jamás debieron ser arrebatados. La pregunta no es cuántos han salido. La pregunta es por qué todavía queda alguno. (Reuters)