Volver no puede ser un acto de fe

ACNUR calcula que cerca de 7,9 millones de refugiados y migrantes venezolanos viven fuera del país. En 2026, una encuesta regional mostró que una parte de la población desplazada consideraría regresar, pero las condiciones de seguridad, empleo, documentación, vivienda y servicios siguen siendo determinantes.

El retorno no puede presentarse como una campaña sentimental. Nadie debe volver únicamente porque un funcionario anuncie que el país cambió. Se necesitan garantías jurídicas, oportunidades económicas, seguridad personal y reconocimiento de títulos y bienes. Regresar debe ser una decisión libre, no la consecuencia de la desesperación en el extranjero ni de una propaganda que confunda nostalgia con condiciones reales. (UNHCR⁠)

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