Vivo por ellas

Mariana Barrios, Phd en Inmunología.

Ciencia y música son una pareja insólita que, contra toda lógica, se buscan y se encuentran en una armonía perfecta. Una respira precisión; la otra, emoción, pero ambas comparten un mismo pulso: ritmo, creatividad y una verdad que se despliega más allá de las palabras. En mi caso, la música ha sido siempre la compañera silenciosa de mis horas de laboratorio, la que acompasa mis manos mientras observo la vida en su mínima expresión.

Existe una extraordinaria canción, que en lo particular aprecio profundamente: “Vivo por ella”, de Andrea Bocelli. Cada vez que la escucho, sus palabras se transforman en una ventana hacia el interior del cuerpo humano. Son una analogía que, desde mi disciplina profesional, me hace pensar en todas esas reacciones celulares desconocidas para la mayoría, pero indispensables para la vida.

Realmente: “vivo por ellas sin saber…”

El ser humano es el organismo más complejo que existe, y en su proceso evolutivo tuvo que diseñarse un sofisticado sistema de defensa (sistema inmunológico) para encargarse de neutralizar a los agentes externos potencialmente dañinos y a los agentes internos que se salieran de control y resultasen autorreactivos. Los leucocitos son el grupo de células especializadas en estas funciones.

Mientras observo muestras teñidas en una lámina de laboratorio, siempre me sorprende recordar que, en esa pequeña franja de vida microscópica, se decide nuestra estabilidad biológica.

Dentro de este grupo celular, algunas vigilan y hacen inteligencia, reconociendo y señalando a los potenciales agresores; otras capturan a los sospechosos, los procesan y presentan a células de mayor jerarquía; y otras eliminan a los agresores, provocando su muerte. Se cree que más de diez millones de estas células participan en una sola respuesta de defensa.

Y entonces, inevitablemente, vuelvo a escuchar mentalmente los versos de Bocelli: “Vivo por ellas, que me dan toda mi fuerza de verdad; vivo por ellas, y no me pesa…”

En esa lucha defensiva, a veces sufrimos daños colaterales que nos hacen sentir mal y nos incapacitan por un rato, pero estos son pasajeros y terminan cuando ellas —nuestras células— ganan la batalla.

“…Vivo por ellas, que me dan todo el afecto que les sale. A veces pegan de verdad, pero es un puño que no duele (…) me dan fuerza, valor y realidad para sentirme un poco vivo…”

Defender nuestro cuerpo es un proceso tan agresivo y delicado que debe ser finamente coordinado y controlado. Es aquí donde entran en escena los linfocitos o células T, las cuales tienen la particularidad de poseer especificidad y memoria. Guardan información detallada de todos los elementos propios y ajenos a nuestro cuerpo que alguna vez trataron de agredirnos.

A veces, mientras observo la morfología de un linfocito T bajo el microscopio, pienso en lo paradójico del asunto: lo pequeño cargando lo inmenso.

De esta manera, las células T son capaces de iniciar o terminar acciones defensivas específicas contra cada tipo de agresor, cada vez que intenten hacernos daño. Su misión es garantizar nuestra supervivencia, cueste lo que cueste. Son capaces de morir para que vivamos. Aun sin darnos cuenta, siempre contamos con ellas para cuidarnos.

Y vuelve a mí la melodía que las describe a la perfección: “…Ella, entre todas, es la más dulce y caliente como un beso. Ella, a mi lado, siempre está para apagar mi soledad. Más que por mí, por ella, yo vivo también…”

Imagino mi cuerpo como un instrumento biológico —compuesto de acordes románticos donde cada célula toca la nota exacta para mantener la vida— diría:

“En mi piano a veces triste la muerte no existe si ella está aquí.”

Imaginemos por un momento que estas células fallaran. ¿Quién nos defendería? Esto a veces puede suceder cuando adquirimos malos hábitos que afectan nuestra alimentación y salud mental o cuando nos exponemos en exceso a agentes agresores. Qué importante es cuidarnos para que ellas nos cuiden. Son indispensables para nuestro bienestar, porque: “…cómo duele cuando faltan…”

Otra razón para apreciarlas es esa exclusividad que las hace tan nuestras. Son guardianas celosas que conocen cada rincón de nuestro cuerpo y reconocen lo auténtico como si fuera un perfume familiar. Nada que no nos pertenezca puede engañarlas. En la superficie de los linfocitos T, los receptores HLA custodian ese secreto: una huella dactilar invisible que dice “esto soy yo” y que defienden con amor feroz.

Cuánto sentido toman estos versos:

“…Vivo por ella y nadie más puede vivir dentro de mí.

 Ella me da la vida, la vivo si está junto a mí…”

Visualizar estas centinelas a través del microscopio y contemplar su apariencia modesta no deja de despertar en mí sorpresa y admiración. Lo grande se esconde en lo pequeño; el poder se oculta en lo sencillo; y la vida se empeña en permanecer, confiando sus procesos más complejos a los organismos más frágiles.

Cuando comprendemos las batallas internas que nuestras células libran a diario para preservarnos, cualquier idea de que no valemos o de que la vida pesa demasiado se disuelve como un mal sueño. En nuestro ADN late una promesa antigua: la de sobrevivir, la de insistir, la de volver a levantarnos. Esa herencia evolutiva actúa incluso cuando nosotros dudamos. Desde lo más profundo, millones de células siguen defendiéndonos con una obstinación amorosa, recordándonos que somos más amados —y más necesarios— de lo que a veces creemos.

Qué maravilloso contar con estas células centinelas, que hacen de “cada día una conquista, siendo ellas protagonistas” del milagro de la vida. Cada vez que te hagas consciente de que ERES, VIVES y EXISTES, recuerda agradecer a “Ellas”, las defensoras invaluables que cuidan de ti en lo secreto.

A veces pienso en ellas como esa melodía oculta que recorre mi cuerpo, una armonía silenciosa que equilibra mi caos y me regresa a la vida cada vez que me pierdo. Por eso:

“…Vivo por ellas, porque van dándome siempre la salida. Porque la música es así, fiel y sincera de por vida. Vivo por ella que me da noches de amor y libertad. Si hubiese otra vida, la vivo por ellas también.”

Y mientras apago el lente de mi microscopio al final del día, siempre pienso lo mismo: que, en el silencio más profundo del cuerpo, alguien está velando por mí. Que hay una orquesta diminuta afinando la vida sin que yo lo pida. Que existo porque millones de voluntades microscópicas deciden sostenerme. Y entonces lo entiendo: no es solo que yo viva por ellas… es que ellas también viven por mí.

Comparte este artículo

37 comentarios en “Vivo por ellas”

  1. Liliam Quevedo

    Mujeres de gran valor en el área de investigación y estudios, que desde ese lugar de sus laboratorios no arropan con sus conocimientos,
    y logran mejorar la salud de los seres humanos. infinitas gracias por su labor.

    1. Mariana Barrios

      Gracias Liliam, la ciencia es un espacio desde el cual muchas mujeres trabajamos silenciosamente con la convicción de aportar al bienestar social. Es una verdadera vocación de servicio. Un lugar para amar la vida.

  2. Miguel Ángel Torres

    Hermoso. Si se fija es una introspección hacia nosotros mismos, esa resiliencia de pensamientos, incluyendo nuestra fé. Muchas felicidades por tan bonito artículo que llena de ánimos de seguir adelante, porque sabemos que alguien nos cuida, siempre.

    1. Mariana Barrios

      Querido Miguel Angel, coincido contigo, las experiencias con el entorno pueden llevarnos a la introspección encontrando conexiones invisibles que que nos muestran la complejidad de nuestro ser. Somos una sola persona, compuesta de millones de voluntades y conecciones que posibilitan nuestra existencia.

  3. SCARLET CORDERO

    Muy hermosas palabras! Y es que cuando la dedicación proviene del amor, por conexión emocional e inspiración genuina superará los obstáculos

    1. Mariana Barrios

      Gracias Scarlet, si en todo ponemos Amor, esa acción por muy pequeña tendrá trascendencia, el amor es la.mayor fuerza creadora.

    1. Mariana Barrios

      Así es, mi apreciada Carol, la ciencia y el arte son dos melodías, que aunque distintas, armonizan perfectamente.

    1. Mariana Barrios

      Muchas gracias, la ciencia es mucho más que argumentos, números y razonamientos. Es pasión, belleza, armonía y vida.

    1. Mariana Barrios

      Querida colega, siempre enamorada del Bioanalisis. Es un privilegio, poder acceder a los diminutos andamios que sostienen la vida

  4. Una manera más llamativa de ver cómo funciona nuestro sistema inmunológico, y que cada persona tiene un instrumento biológico diferente y que de esa manera nos hace únicos. Excelente artículo ❤️

    1. Mariana Barrios

      Gracias, nuestro sistema inmunológico, no solo nos defiende, también es nuestra marca personal, define nuestra individualidad, nos da pertenencia. Es poesía, es belleza, es armonía.

  5. Angerdo Piñero

    Saludos, Dra. Mariana Barrios. Es un placer leer su artículo; y uso este adjetivo pues no encuentro otro que pueda explicar lo satisfactorio y emocionante que las palabras de su artículo dejan en mi ser.
    Esa fusión melódica de ciencia, música y tecnología no puede brotar sino de lo más profundo de un ser humano que ama el propósito de vida que la providencia le ha dado para vivir y compartir.
    Su redacción, técnica y poética a la vez, es impecable. Llena mi espíritu de esa energía esperanzadora que, a veces, se diluye durante el día entre tantas ocupaciones, distracciones y problemas cotidianos.
    Comparto la misma práctica de escuchar música mientras realizo mis tareas, pero no había notado lo profunda que esta conexión puede llegar a ser en nuestro desarrollo profesional. Gracias por mostrarlo, por rasgar ese velo que suele ser producto de la desconexión interior que a veces se apodera de nosotros. Además, gracias por explicar cómo cada célula de nuestro cuerpo está siempre presta a defendernos, incluso de nosotros mismos y de las malas decisiones en nuestros hábitos diarios.
    Éxitos, estimada Doctora Mariana, y que sigan fluyendo la melodía y la ciencia en tan hermosa armonía

  6. «Vivo por ellas» es una pieza conmovedora que rinde un tributo profundo a la dedicación y el amor incondicional; no dudo por ningún momento que sea un representación de la Señora Barrios.

    Así, como el autor logra capturar la esencia de la entrega personal; de igual manera mis más sinceras felicitaciones a la doctora Mariana Barrios, quien, además de su valioso trabajo guiando a otros a través de la creatividad y el autoconocimiento, es sin duda una amiga de los bosques, el ganado, las aves y los hongos. Su sensibilidad y conexión con la naturaleza inspiran.

    Que continúe floreciendo en su camino personal y profesional, llevando consigo esa pasión por la vida que transmite. Un cálido abrazo para celebrar sus logros.

    1. Mariana Barrios

      Querido y apreciado Carlos, gracias por tus apreciaciones. Sabes que siento una profunda conección con la vida en todas sus formas, tamaños y presentaciones. La creación entera es un gran obra cinética que puede moverse o permanecer estática, todo depende de cómo la percibimos.

  7. Maravillosa manera de expresar el amor por la ciencia a través de la música, y sobre todo de esa poética creación del maestro Bocelli.
    Felicitaciones amiga!

    1. Mariana Barrios

      Gracias Jorge, eres un gran amigo y un productivo científico. Compartimos el amor por la vida y el arte. Las células también cantan desde su propio lenguaje, nuestra tarea, como científicos, es traducir su mensaje para que todos puedan entenderles.

  8. Mariana Barrios

    Gracias Andrea, la ciencia, a veces tan racional y otras tan sensibles es capaz de hacernos crecer como personas y sociedad. Las mujeres siempre damos lo mejor desde nuestras disciplinas ❤️

  9. Yanet Navarro

    Que manera tan preciosa de explicar ese maravilloso mundo microscópico. Felicidades amiga por tu artículo, muy interesante.

  10. Miguelangel Delgado

    Excelente publicación, valoro mucho la m forma diferente, pero con mucha creatividad y simpleza que se utilizó para explicar algo tan profundo y complicado. La música es vida y somos lo que escuchamos. Felicidades Mariana. Lluvia de bendiciones y éxitos.

    1. Mariana Barrios

      Amén Miguelangel, así es la naturaleza esconde complejos procesos detrás de apariencias simples, solo tenemos que mirar con atención para notarlo. Te envío un fuerte abrazo.

    1. Mariana Barrios

      Apreciada colega, recibo con mucho gusto sus felicitaciones. Sigamos haciendo visible nuestra querida profesión ❤️

  11. Mariana Barrios

    Ing. Geólogo Yaneth, gracias por tus palabras. Entre células y rocas nos entendemos. Lo animado y lo inanimado interactuando bioquímica mente. Las rocas también tienen sus propias música. Un gran abrazo amiga ❤️

  12. Hilda Sánchez

    Felicidades mi apreciada amiga Mariana, excelente tu articulo expresado con amor, arte y ciencia. Bendiciones de lo alto.

    1. Mariana Barrios

      Desde nuestro interior
      millones de células diariamente trabajan organizada mente para hacer posible la vida. Esto es grandioso!!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio