
La ONU solicitó recursos adicionales para responder a la emergencia y el Banco Interamericano de Desarrollo anunció un paquete de subvenciones de al menos un millón de dólares. El Banco Mundial trabaja, además, con autoridades venezolanas y organismos internacionales en la evaluación de daños y reconstrucción.
La solidaridad internacional no puede terminar en una caja negra. Venezuela necesita un portal público donde se identifique cuánto dinero entra, quién lo administra, qué empresas reciben contratos y qué comunidades son atendidas. Pedir transparencia no es sabotear la reconstrucción: es protegerla. En un país marcado por décadas de opacidad, la confianza no se solicita mediante discursos; se construye mostrando las facturas. (Inter-American Development Bank)