“El olor dulce amargo de los mangos, fermentados entre las hojas en el suelo, frente a su casa, era trasladado por el viento, casi nunca había tanta brisa en San Diego, por los días de junio, pero la luna ya había crecido todas sus fases y estaba llena, la noche penetró apacible y silenciosa, él podía sentir el olor del terror que se avecinaba, porque la “Pavita Muertera” saltaba de una rama a otra sobre el árbol del samán anunciando infortunio con su canto”.
Un asesinato, un robo y la huida de España es el secreto mejor guardado de la familia Altivo, errores de los que nunca nadie habló: Santiago es el heredero de las desgracias de un pasado ensangrentado. Es una historia mágica, de drama, misterio e intriga donde el protagonista, siendo el último de su linaje, nos muestra de forma misteriosa sus tormentos, leyendas urbanas, sabores, olores, fiestas populares, su manera de amar y de concebir el amor.
Esta novela cuenta la angustiosa vida de Santiago Altivo, un personaje que sufre por situaciones inexplicables. Una presencia invade sus pensamientos haciendo que pierda la perspectiva entre la realidad y la fantasía, cambiando su manera de ser, y su retraída personalidad que nunca nadie supo cómo definir.
El Rufián lo acosa, lo domina, absorbe su vida, controla su voluntad, por lo que se pregunta constantemente: “¿Será que me estoy volviendo loco?”. De ahí surge una batalla con sus propias creencias, traumas del pasado, abusos familiares a los que fue sometido, pero Santiago dará un giro cuando Eva Rivas, su amante de ocasión, le sugiere asistir a la consulta de un psiquiatra quien juega a ser juez y Dios de la vida del protagonista, esculcando en sus más íntimos pero oscuros deseos.
“El Rufián no es solo el libro que me llevó a recibir un premio. Fue el libro que me rescató. Durante años, las voces de esta historia vivieron en mí como sombras que no podía nombrar. Escribirlo fue un exorcismo. Publicarlo, una catarsis. Y hoy, ver que otros lectores se reconocen en sus páginas me recuerda que la literatura, cuando nace de la herida, es capaz de sanar más allá de uno mismo.”
Soy latino, migrante, periodista y escritor. Como muchos, he seguido mis sueños con disciplina y convicción, luchando cada día para mostrar -a través de mi trabajo- lo mejor de mí y de los nuestros.
Escribir siempre ha sido mi refugio. Y mi motor. En mis primeros años en América, escribía a cualquier hora: en cafeterías, en taxis, entre turnos. Mientras el mundo se movía, yo escuchaba lo que no se decía; observaba los silencios, las miradas, los pequeños gestos.
Ahí, entre las palabras ocultas, es donde nace la verdadera literatura.
Mi experiencia como periodista me acercó al mundo real: al de los más vulnerables, a las historias que conmueven y exigen ser contadas.
Por eso también nació Uniendo Letras Contra el Cáncer, una causa que llevo en la piel y en la memoria.
Mi madre, creyendo que me había enloquecido, tiró el manuscrito. Y aún así, lo recuperé, lo reescribí, lo viví. Ese libro me devolvió la voz. Me abrió las puertas de ferias y premios, y me enseñó que la disciplina es la verdadera forma del coraje.
Hoy, con el International Impact Book Award y debutando como storyteller en diferentes escenarios, sigo el mismo camino de siempre: escribir, escuchar y acompañar a otros que también desean contar sus historias.
Observo el mundo con respeto. Escucho lo que no se dice, ayudo a quienes luchan. Y escribo para que cada palabra deje una huella.